Otto Scharmer: Frente al ojo de la aguja

Esta es la versión en idioma español del artículo de Otto Scharmer, Facing the Eye of the Needle, publicado en el Field of the Future Blog del Presencing Institute.

En la antigua Jerusalén había una puerta llamada el Ojo de la Aguja que era tan estrecha que cuando un camello completamente cargado se acercaba a ella, todos los bultos tenían que ser retirados para que el camello pudiera pasar. Refiriéndose a esta conocida imagen de su época, Jesús dijo: “Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de Dios”.

Esto es lo que me viene a la mente cuando contemplo imágenes del Ever Given encallado en el Canal de Suez. Completamente cargado con contenedores en camino desde Asia a Europa y América del Norte, el carguero causó un atasco de aproximadamente 400 embarcaciones esperando pasar por el canal.

“¿Por qué no sacan uno de esos contenedores”, preguntó un aldeano cercano que había estado mirando el Ever Given durante unos días, según el New York Times . “Quizás podría alimentar a nuestro pueblo”.

¿No es ese nuestro problema global en pocas palabras?

La imagen del Ever Given , que necesita deslastrarse de su carga para reflotar, representa en un microcosmos el impedimento colectivo que los países ricos y la civilización occidental encarnan hoy en día: aferrarse a las cosas y negarse a compartir con los que están del otro lado de la brecha social.

Abundan los ejemplos de países ricos que no logran:

  • compartir el acceso a las vacunas COVID de manera equitativa con el Sur Global;
Frente al ojo de la aguja (Imagen de Kelvy Bird)

En los tres casos, la justificación para compartir recursos no es solo un imperativo ético. También es un imperativo sistémico, como todos hemos aprendido durante el año pasado de nuestro maestro principal de pensamiento sistémico: la pandemia de COVID. La única forma en que usted puede protegerse es protegiendo a su vecino. Si se queda con todas las vacunas, es probable que lo golpee la próxima mutación del virus que se propaga rápidamente (como la variante P1 en Brasil hoy o algo aún peor mañana) que podría anular todos sus esfuerzos de vacunación anteriores.

Si se queda con todos los recursos económicos, probablemente se verá afectado por oleadas de migración masiva de países que sufren las insoportables consecuencias de la violencia estructural y el cambio climático. Si cree que puede resolver el cambio climático con solo enfocarse en tecnologías financiadas, desarrolladas y utilizadas por el Norte, entonces nunca ha visto un modelo de simulación climática para el resto de este siglo, lo que rápidamente lo convencería de lo contrario.

Actualización de nuestros sistemas operativos sociales

La única forma de abordar cualquiera de estos desafíos es repensar y reimaginar los sistemas operativos de nuestras economías, pasando de una lógica ego-sistémica a una eco-sistémica — es decir, de una economía que se organiza en torno a uno mismo (o a un país) a una que se organiza en torno al bienestar de todos.

Por ejemplo, considere los regímenes de derechos de propiedad intelectual (PI), que dan como resultado que la mayoría de los países y la mayoría de las personas no tengan acceso a las vacunas (aunque podrían tenerlo si los derechos de PI estuvieran diseñados para optimizar el impacto social positivo). La mayoría de la gente tampoco tiene acceso a las tecnologías clave para descarbonizar nuestras economías ni a los recursos de un posible New Deal Verde global. Si estos recursos estuvieran ampliamente disponibles, los países podrían mejorar su aprendizaje y sus infraestructuras de tecnología ecológica para así poder aplicar los principios de la justicia climática a escala del conjunto.

Armados hasta los dientes, pero indefensos

Si bien la imagen del varado Ever Given puede verse como una encarnación externa de una condición interna en la mayoría de los países ricos de hoy, otra imagen que también se me queda en la mente refleja otro tema profundamente arraigado que se ha elevado a la cima de nuestros ciclos de noticias nocturnas.

Me refiero al ataque del 6 de enero al Capitolio de Estados Unidos. Desempaquetando ese evento, ¿qué vemos?

El 6 de enero, la superpotencia militar más poderosa del mundo, con un presupuesto de defensa mayor que el de los siguientes diez países juntos , resultó estar completamente indefensa frente a unos cientos de insurgentes que emergieron de su punto ciego: el terrorismo doméstico basado en la supremacía blanca, encendido por el que entonces habitaba la Casa Blanca.

Sí, usted puede operar 800 bases militares en otros países. Sí, usted puede tener la maquinaria militar más poderosa del mundo. Pero cuando toda su atención está dirigida en la dirección incorrecta, hacia peligros que se originan fuera de nuestros propios límites, entonces todo ese poder no le servirá de nada.

La situación del Ever Given y la insurgencia del Capitolio ejemplifican dos síndromes críticos de nuestra condición colectiva actual.

Primero: perturbamos nuestro propio sistema aferrándonos a los patrones del pasado, negándonos a dejar ir las posesiones que efectivamente nos impiden seguir adelante.

Segundo: desactivamos nuestra capacidad de aprendizaje y de respuesta al funcionar con un modo de pensar que localiza la fuente de nuestros problemas sólo fuera de nosotros mismos y de nuestros propios sistemas, cegándonos a todos los problemas que surgen desde el interior de nuestros propios puntos ciegos.

Entrando en el Antropoceno

Sabemos que vivimos en tiempos de una emergencia planetaria que se ha descrito en numerosos estudios e informes, más recientemente en el Informe de Desarrollo Humano 2020 , donde se muestran la Desestabilización climática, los niveles devastadores de polarización y desigualdad, la propagación desenfrenada de problemas de salud mental en las comunidades. El Informe apunta a una discusión reciente entre científicos sobre si la Tierra ha entrado en una nueva época geológica llamada Antropoceno, la era de los humanos. La característica definitoria de esta época es que la causa fundamental de todos estos problemas y la principal amenaza para la supervivencia de nuestra especie somos nosotros, con nuestro propio comportamiento.

¿Cómo podemos aprender a mirarnos en el espejo colectivo aplicando el pensamiento sistémico? ¿Cómo aprendemos a ver la manera en que nuestro propio comportamiento afecta al conjunto? ¿Cómo podemos cambiar la mentalidad dominante en nuestros sistemas de una conciencia ego-sistémica a una eco-sistémica?

Como investigador en acción del MIT, he pasado los últimos 25 años indagando estas preguntas a través de experimentos prácticos. Lo que he aprendido es que para cambiar los sistemas es necesario cambiar la conciencia de las personas en estos sistemas. Y para hacer eso, es necesario hacer que los sistemas se perciban y se vean a sí mismos .

Liderar dejando ir …

La construcción de este tipo de infraestructuras de aprendizaje profundo es un requisito previo fundamental para liderar el cambio transformacional en la era del Antropoceno. Si no invertimos ampliamente en el bienestar de todos, si no iluminamos nuestros puntos ciegos y transformamos algunas de nuestras viejas sombras, incluidas las de la supremacía blanca, seguiremos atascados en estas situaciones de ojo-de-la-aguja que siguen viniendo a nuestro encuentro. En el lenguaje del dinero: Necesitamos reasignar nuestros recursos financieros de un lugar donde tenemos demasiado (capitalismo de casino especulativo) a otro lugar donde tenemos muy poco (nuestros bienes comunes ecológicos, sociales y culturales).

Así como los viajeros a Jerusalén aprendieron a descargar su camello para pasar por la puerta, nosotros, como ciudadanos, agentes de cambio, y líderes en el Antropoceno, debemos aprender cómo facilitar el cambio transformacional dejando ir y dejando venir en todos los niveles de escala: personalmente, en nuestras organizaciones, y también a nivel de toda nuestra sociedad. ¿Liderar dejando ir? ¿Dejando ir qué? Dejando ir los comportamientos pasados ​​que han sobrevivido a su utilidad.

A medida que continuamos nuestro viaje hacia la era del Antropoceno, continuaremos enfrentándonos a situaciones de ojo-de-la-aguja en todos los niveles. Sabemos que traspasar estos umbrales no será fácil. Pero también sabemos que podemos hacerlo porque el lugar del dejar ir es en verdad el lugar de la posibilidad: el lugar del dejar venir.

Como lo expresó tan bellamente el poeta alemán Friedrich Hölderlin:

Pero donde está el peligro, el poder salvador también crece.

Ese ‘poder salvador’ no es un sueño lejano. Es una posibilidad muy real del futuro que muchas personas en todo el planeta pueden percibir y sentir en este momento. Es una posibilidad cuya manifestación depende de nosotros. ¿Estamos prestando atención?

Si desea explorar estas formas de operar y de reimaginar nuestro camino a seguir, considere unirse a nosotros en una de nuestras próximas sesiones de GAIA .

Quiero expresar mi gratitud a Kelvy Bird por crear la imagen y a Antoinette Klatzky y Eva Pomeroy por comentar el borrador.

Coach, Agente de Cambio Organizacional, Facilitador, Orador, Escritor. Twitter: @hborgesg. Instagram: @heboga. FB: helio.borges.35. Uriji: @hborges

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