Otto Scharmer. Accion Global Climatica I: El poder de la tierra

Esta es una traducción al idioma español del artículo publicado por Otto Scharmer en febrero de 2020. Lea el artículo original en idioma inglés aquí. Traductora Maga Meneses*

Es febrero de 2020, Gran Bretaña abandona la Unión Europea, Trump prepara su segundo mandato, Bolsonaro sigue aumentando la deforestación del Amazonas, Australia todavía está en llamas, desde Hong Kong a París, desde Teherán, Beirut y Bagdad hasta Santiago de Chile, la gente sigue levantándose contra lo que ven como gobiernos corruptos e ilegítimos.

La buena noticia este 2020, puede ser que ahora la mayoría de las personas están conscientes del cambio climático. Lugares como el Foro Económico Mundial en Davos, demuestran que el tema ha llegado finalmente a la corriente ejecutiva más importante, todos sabemos que el calentamiento global es una amenaza seria a nuestro futuro. La mala noticia es que la mayoría de la gente alberga una duda profundamente arraigada, o están deprimidos colectivamente por nuestra capacidad de revertir esta situación. En esta columna de tres partes, voy a describir cómo un profundo cambio para revertir el calentamiento global y transformar nuestra infraestructura económica, democrática y de aprendizaje, no solo es necesario si no que también es bastante posible dentro de una década o dos. Un cambio así será posible si la sociedad se enfoca en tres puntos ciegos colectivos. Son puntos focales y dimensiones de trabajo de cambio que han sido ignoradas ampliamente. Esta columna de tres partes, se va a enfocar en cada uno de estos puntos ciegos: tierra, democracia y consciencia, y concluye con una conversación sobre la relación entre ellos.

Figura 1 — Tres puntos ciegos colectivos: Tierra, Democracia y Consciencia

Punto ciego I: La tierra y el sector olvidado

Se dice a menudo que no hay una bala de plata, que no hay una solución única para relacionarnos con el calentamiento global en este siglo. Y aunque esto por supuesto es verdad, la afirmación es también un poco engañosa. Si observan las cifras verán que, de hecho, hay un sector que si se transforma, tendría un impacto muy significativo en revertir el calentamiento global. En general lo ignoramos.

¿De qué sector estoy hablando? No son los viajes aéreos, que representan aproximadamente el 2% de las emisiones globales de efecto invernadero (GEI). No es el sector del transporte (automóviles, camiones, barcos y aviones) que producen aproximadamente el 15% de las emisiones globales de GEI. Tampoco es (solamente) el sector energético que a menudo se considera la fuente principal de calentamiento global, que es responsable del 30% de las emisiones globales de GEI. Obviamente, tenemos que mantener los combustibles fósiles en la tierra, entonces para cualquier estrategia de transición, es clave la transición hacia fuentes regenerativas de energía. Pero hay un sector adicional que, si nos enfocamos en él, puede tener un impacto igualmente profundo en revertir el calentamiento global.

Estoy hablando de la tierra bajo nuestros pies. La tierra, la base de nuestras granjas, donde crece nuestro alimento, es la variable más importante para revertir el calentamiento global y fortalecer la biodiversidad de nuestros ecosistemas planetarios. El sector al cual me refiero es por supuesto, la agricultura, que cada uno de nosotres co-modela a través de las elecciones alimentarias que hacemos cada día.

Figura 2 — La tierra importa — foto: Susanne Trapp

La tierra: de la agricultura industrial a la regenerativa.

Me permito darles cifras. Desde el punto de vista de la contaminación, la comida y los productos agrícolas representan aproximadamente el 30% de las emisiones actuales de GEI (posiblemente incluso más como sugiere un estudio de 2013 que dice “considerando el valor completo de la cadena de alimentos, incluyendo la deforestación para despejar la tierra, el procesado, empaque, el transporte y los desechos, nuestros sistemas alimentarios representan un estimado de 43–57% de las emisiones de GEI causadas por los humanos.” Conferencia de las UN sobre comercio y desarrollo. La mayoría de los otros estudios, sin embargo, tienden a dar cifras que rondan el 30%)

Desde el punto de vista de la solución, cuando cambiamos de carbón a una fuente de energía renovable, por ejemplo, reducimos la cantidad adicional de GEI que emitimos a la atmósfera. Eso es bueno, sin embargo, el simple hecho de hacer el cambio de carbón a energía solar no elimina nada del CO2 existente en la atmósfera, no lo devuelve a la tierra. Pero cuando cambiamos de agricultura orgánica industrial a agricultura regenerativa, mejoramos enormemente la capacidad del suelo para capturar y almacenar carbono.

Según un informe de 2019, del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la ONU, los métodos convencionales de agricultura industrial contribuyen a degradar el suelo de la tierra, 100 veces más rápido de lo que se puede regenerar. La degradación del suelo significa tres cosas: se libera a la atmósfera CO2 adicional. La tierra se vuelve menos resistente a la sequía y las condiciones climáticas extremas. Y nuestra capacidad de producir alimentos para 8 mil millones de personas se ve socavada. Si continúan las tasas actuales de degradación del suelo, según los expertos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), es posible que sólo nos queden 60 cosechas anuales.

Fig. 3 — Agricultura industrial

Si cambiamos a prácticas agrícolas regenerativas, comenzamos a regenerar la capa superficial del suelo en lugar de degradarla, lo que significa que eliminamos CO2 de la atmósfera y lo almacena el suelo. También aumentamos la resiliencia del suelo a condiciones climáticas extremas y obtenemos seguridad alimentaria continua. Según experimentos comparativos a largo plazo, realizados por el Instituto Rodale en cinco países diferentes, los métodos agrícolas orgánicos, en promedio, pueden secuestrar 2,3 toneladas de carbono por hectárea, por año. En consecuencia, si todas las tierras de cultivo a nivel mundial fueran cultivadas utilizando estos métodos orgánicos regenerativos, podríamos secuestrar aproximadamente el 40% de las emisiones anuales globales de CO2.

Si al mismo tiempo, se trabajara el pastoreo global de acuerdo a un modelo regenerativo, se podría secuestrar un 70% adicional de las emisiones actuales de CO2. En otras palabras, los métodos de agricultura orgánica regenerativa tienen el potencial de secuestrar hasta el 100% de las emisiones anuales actuales de CO2 a nivel mundial.

Ese es un número impactante. Y sí, se basa en una cantidad relativamente pequeña de experimentos y mediciones, por lo que es necesario realizar más investigaciones para validar los resultados. Pero incluso si los estudios finalmente determinan que los métodos de agricultura regenerativa son solo la mitad de efectivos de lo estimado de acuerdo con los resultados actuales, significaría que aún podríamos secuestrar el 50% (!) de las emisiones anuales globales de CO2, con sólo cambiar de la agricultura industrial a la regenerativa.

Despertar la acción global

Volviendo al punto ciego: ¿por qué no se habla de esto? ¿Por qué seguimos gastando entre $ 700 mil millones y $ 1 billón de dólares por año para subsidiar formas de agricultura industrial autodestructiva? ¿Por qué seguimos gastando 4,9 billones de dólares al año subvencionando formas igualmente autodestructivas de generación de energía basadas en combustibles fósiles? ¿Por qué decimos una cosa en el Acuerdo de París sobre cómo pensamos resolver el problema, mientras hacemos otra: invertir casi $ 6 billones anuales en la misma infraestructura que en general reproduce y agrava este problema?

¿Por qué no estamos conversando de lo que realmente importa, enfocándonos en cómo abordar la crisis del clima, la biodiversidad y la desigualdad social desde sus raíces? Es decir:

(1) Cómo hacer que el sector agrícola sea 100% regenerativo para el 2040.

(2) Cómo hacer que el sector energético sea 100% regenerativo para el 2040, y

(3) Cómo transformar el sector financiero de extractivo (y ciego al impacto) a 100% regenerativo (y consciente del impacto) para 2030.

Agreguemos a esto un cuarto aspecto, que es cómo construir las infraestructuras de liderazgo y aprendizaje profundo que brinden a todos el acceso a la alfabetización en transformación necesaria para co-diseñar el camino de transición que se avecina (que vamos a explorar en la parte III de ésta serie). Este es el tipo de conversaciones que debiéramos atender colectivamente ahora.

Figura 4 — Día de la Acción Global Climática, 2019

Impulsados por Greta Thunberg, los Viernes por el Futuro, la Rebelión contra la Extinción (XR), y otros grupos activistas, vivimos en un momentos de despertar global y de construcción de movimiento. Estamos despertando a un sistema mediante el cual producimos resultados colectivos que nadie quiere. Nadie se levanta en la mañana con un plan para seguir destruyendo el planeta, para infligir más daño a los demás y a si mismo. Sin embargo, es precisamente lo que estamos haciendo a un ritmo creciente y masivo.

Las soluciones a nuestra crisis climática son conocidas y claras. Un extensa investigación realizada por Project Drawdown, encontró que 12 de las 20 maneras más efectivas de revertir hoy el calentamiento global, están relacionadas con la transformación de la producción de alimentos, con las practicas agrícolas y el uso de la tierra. ¿Pero estamos implementando esas soluciones? No. Estamos todavía atrapados, colectivamente, en la brecha entre saber y hacer.

¿Tenemos la capacidad de cerrar esa brecha? Absolutamente. Las dos partes siguientes de esta columna van a explorar cómo hacerlo. Es algo que actualmente, ya está ocurriendo en varios lugares…

Parte II: El poder de la democracia directa

Parte III: El poder de la consciencia

Video: Como revertir el cambio climático ( Alan Savory)

Quiero agradecer a mis colegas Zoë Ackerman por su investigación sobre agricultura, y por haber revisado el primer borrador junto a Sarina Bouwhuis y Rachel Hentsch, así cómo a Kelvy Bird por crear la figura 1 de ésta columna, y a Susanne Trapp por la foto en la figura 2. Y agradezco a Pedro Diniz que me mostró el clip de Alan Savory.

Hacemos un agradecimiento especial a Maga Meneses Ibáñez por la traducción al idioma español de este artículo. (mmi17250@gmail.com)

Nota del editor: El título de este artículo no lleva acentos porque Google los convierte en caracteres incomprensibles, dificultando su búsqueda posterior.

Coach, Agente de Cambio Organizacional, Facilitador, Orador, Escritor. Twitter: @hborgesg. Instagram: @heboga. FB: helio.borges.35. Uriji: @hborges

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